Con materias primas de Atacama

José Miguel Marty hace arte y artesanía con materias primas locales como totora, piedras minerales, en una propuesta destacada nacional e internacionalmente.  

Por Jessica Acuña Neira

José Miguel Marty estaba en el estand de Chile de la Bienal de artesanía contemporánea realizada en París, Francia, en mayo del 2019. Era la primera muestra de gran nivel internacional en la que participaba exponiendo sus trabajos, la bienal de su tipo más importante de Europa y él formaba parte de la delegación de 29 artesanos/as de nuestro país. Se encontraba conversando con el público interesado en su obra, cuando se le acercó con entusiasmo una señora y le dijo que le gustaba mucho su trabajo.

Cuando lo vi en el catálogo del Bienal dije tengo que ir a verlo, vine solamente a ver tu trabajo recuerda José Miguel que le comentó esta señora con énfasis, mientras se percataba que las personas alrededor comenzaban a murmurar y los miraban con atención y disimulo, sin entender la razón.

Entonces el curador a cargo de la muestra de Chile, el diseñador Mauricio Clavero, se acercó a ellos y saludó con cortesía e incluso algo de solemnidad a la señora. Ella se corrigió inmediatamente.

Claro, no solamente vine a ver esto, también tu curaduría, Mauricio.

Ella compró bastantes piezas de la obra de este artista radicado hace años en Atacama, en ese momento cestería en totora y otras fibras vegetales, con formas escultóricas. Cuando caminaban al lugar de las ventas y mientras ella hacía los cheques, su marido le preguntó a José Miguel si sabía quién era ella, y le golpeó las costillas con el codo, sonriendo.

—No.

—Es Béatrice Salmón. 

—Ah, ya.

—Es la Directora Adjunta de Artes Plásticas de la Dirección General de Creación Artística del Ministerio de Cultura.

Entonces él entendió el revuelo. Porque para la cultura francesa, ella es muy importante. 

Esta fue, además, la primera ocasión en que vendió su trabajo. En general él siente que los franceses han entendido su propuesta, de la que él mismo no puede explayarse porque aún las ideas van y vienen y algo esboza a modo de borrador, distingüendo algunos elementos: construidas con materias primas presentes en el territorio, y un hacer donde el inconsciente puede expresarse. 

— Entiendo el arte como manifestaciones de mi pensamiento, más que material mercantil que si alguien lo quiere comprar, bien, pero uno no hace un esfuerzo para que lo compren. Pero allá vendí porque era una bienal de artesanía contemporánea. La artesanía no se entiende como objeto de arte, sino como objeto de mercado que además tiene arte. Esa es la diferencia entre arte y artesanía —me aclara en su taller, donde tiene sus nuevos trabajos en cestería, algunos anteriores, un gran lienzo en el que pinta junto a su hija pequeña y un telar en el que está trabajando una nueva obra, que será un cuadro en el que reemplazó el lienzo, óleos y pinceles por el telar y las lanas de origen natural y con pigmentación también del territorio (“odio la anilina” dice). El lugar está construido con techo de totora, utilizando la técnica conocida como peineta y las paredes están edificadas con barro y madera, pintadas con una reluciente cal. Vivir en este lugar cercano al río Copiapó, en los callejones del Pueblo San Fernando, es algo significativo para él. 

Y es que José Miguel Marty Lizana estudió artes en la Universidad de Chile, luego hizo un magíster en la misma universidad. Se dedicaba mayoritariamente a la pintura pero sin intentar vivir del arte, así que trabajaba en cualquier cosa para financiar su vida. Así en labores de garzón trabajó junto a estudiantes de universidades privadas que quedaban endeudados y sin una carrera ante el término de la acreditación u otros desastres del sistema. Y el año de las movilizaciones estudiantiles, comenzó a involucrarse y educarse de lo que estaba ocurriendo en Chile. Esta apertura hacia lo político también se expresó en su arte.

— Además de una búsqueda identitaria hay una búsqueda política. Uno entiende a Chile como una colonia, las grandes potencias hacen lo que quieren con el país, sabemos que el golpe de Estado financiado por los gringos fue por un deseo de la unidad popular con Allende de buscar autonomía económica y el imperio nos pone la bota encima. No quieren que elaboremos en Chile nuestras materias primas. Les sirve que nosotros les vendamos las cosas en crudo y ellos las elaboran y nos las venden más caras después. Somos su espacio de recolección de materias primas. Entonces yo creo que Chile nunca va a ser independiente si no lo es económicamente. Por lo mismo mi trabajo se enfoca bastante en remarcar que elaborar en base a materias primas locales es independencia, autonomía. Ahí radica nuestra real independencia como chilenos.  

Esta convicción es resultado de un largo recorrido. Comenzó cuando viajó al sur -haciendo trabajos voluntarios- y se encontró con la absoluta carencia de arte, pero con la presencia de la artesanía. Una artesana lafquén le enseñó el oficio de la cestería y el telar y luego recorrió diversos lugares de Chile, conociendo los oficios populares y sus técnicas, a las que él le incorpora la academia. Le pregunto cómo identificar esa academia en su obra y reflexiona y me cuenta mientras me muestra diferentes piezas escultóricas tejidas.

— Me pasa mucho cuando tejo, que lo hago de forma automática. El artesano cuando teje algo, busca una forma, la sigue. Yo tengo el oficio, la materia prima, la técnica y tejo no más, me pongo a pensar en otra cosa, por lo mismo no he automatizado el proceso de elaboración de la fibra. Por ejemplo: hay artesanos que cortan toda la fibra del mismo tamaño, mismo grosor, porque de esa forma le dan regularidad a lo que ellos tejen. Yo no, lo hago todo de forma manual sí una rigurosidad sistemática más bien como un movimiento libre, no estandarizado y después cuando tejo tampoco tengo una idea predefinida de lo que quiero hacer y eso da paso, según mi cabeza, aunque todos los artistas somos medios mentirosos, a un tejido inconsciente. Entonces este trabajo es un esfuerzo súper instintivo. Este no es un canasto pensado simplemente está hecho y resultado de las circunstancias que involucran mi temperamento, qué tan cansado estoy, el grosor de las fibras que también es azaroso, el nivel de resequedad que tiene la fibra, porque no soy tan riguroso en eso.

Su último trabajo, que calificó a la bienal que se realizará en junio en París, consiste en una obra donde el tejido es sobre rocas. Ahí dice que se nota más el surrealismo. Reconoce influencia de Yves Tanguy.

—No tienen una forma definida, de partida ya la roca no la tiene y lo que tejo se adapta bastante a esa forma y después agarra su propia forma, pero también en complicidad con la de la roca, genera cosas azarosas. Matta también es uno de mis referentes, usa pequeñas formas que él pinta de manera automática. Estas también son pequeñas formas en base a materias primas locales que también se generan de forma automática en relación al oficio y el material. No puedo no relacionarlo al surrealismo. También algunas manifestaciones de la historia del arte más antigua que tienen que ver con las Venus de Willendorf, estas figuras femeninas que hacían en el paleolítico para -según algunos- representar la fecundidad y ese tipo de cosas. Siempre está en mi cabeza también Picasso, él empieza a abordar el primitivismo en sus pinturas de ahí llega al cubismo, que es una suerte de reinterpretación de esta lógica más primitiva de la forma.  

Su trabajo con las rocas llama poderosamente la atención de la gente de la zona, suelen recordar las que han visto en sus casas, siguiendo una antigua y arraigada costumbre de coleccionarlas y usarlas como adorno en mesas, repisas o vitrinas. Algo más bien característico de la cultura de Copiapó y Atacama y que siente, es parte de la identidad de la gente de esta zona.   

José Miguel también estuvo en la London Craft Week en octubre del 2020, (https://www.cultura.gob.cl/agendacultural/la-artesania-chilena-es-parte-de-la-london-craft-week-2020/) con la delegación chilena, una experiencia donde le fue más difícil comunicarse con el público ya que no habla inglés,  y sí francés, pero al igual que en París, sintió una buena recepción que se reflejó en las ventas, ya que ninguna de las piezas volvió al país.

Ahora el desafío es la próxima bienal de París, y continuar con su trabajo en la zona, uno que le resulta estimulante, a pesar de la falta de espacios ya que dice que hay mucho por hacer en el mundo de las artes plásticas, aunque aquí no exista la costumbre de asistir a galerías de arte para comprar o de exposiciones permanentes, sí cree que existen oportunidades para desarrollarse y nutrirse de la historia, el mestizaje, el paisaje y las materias primas presentes en Atacama.